En Arizona y en todo el país, las prácticas de deportación masiva de la administración Trump han creado un terreno fértil para la persecución injusta, el trato discriminatorio y las violaciones a los derechos civiles que afectan a personas inmigrantes, familias de estatus mixto, residentes legales de larga trayectoria e incluso a ciudadanos estadounidenses.
Sin embargo, en medio del caos, el miedo y la incertidumbre, ha echado raíces algo verdaderamente extraordinario. Miembros de la comunidad que viven bajo el peso de estas prácticas también están dando un paso al frente como defensores, protegiendo a sus comunidades. Su valentía y solidaridad nos recuerdan por qué es esencial conocer nuestros derechos y por qué cuidarnos mutuamente es un antídoto poderoso frente a las acciones arbitrarias de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza (CBP), que amenazan nuestras libertades más fundamentales.
Las prácticas de estas agencias amenazan la fundación de nuestros vecindarios y familias, y desafían los principios democráticos sobre los cuales se construyó este país. Pero cuando los arizonenses conocen y ejercen sus derechos, están exigiendo rendición de cuentas a los agentes federales y abogando para garantizar que los derechos constitucionales de las personas no sean pisoteados.
Christine es una residente de South Tucson que ha visto de primera mano que conocer tus derechos no se trata solo de memorizar lenguaje legal; es una herramienta transformadora para la seguridad y la fortaleza de la comunidad.
Acción Rápida: Cuando el Conocimiento se Convierte en Protección
Christine es considerada por muchos como un pilar de su comunidad unida. Como muchas familias del sur de Arizona, tiene profundos lazos con la región fronteriza — su familia es de Sasabe, Sonora. Desde pequeña, su abuelo se encargó de inculcarle el respeto y la conexión con ambos lados de la frontera. Para él, la frontera no era una línea fija, sino un espacio compartido y vivo que moldeaba su identidad y sentido de pertenencia.
Christine se estableció en South Tucson, una ciudad donde casi el 75 por ciento de la población se identifica como hispana. Explica que su vecindario es un lugar donde los residentes se conocen, se cuidan entre sí y donde la confianza se construye en lo cotidiano, en el día a día.
Pero ese sentido de confianza y estabilidad se vio interrumpido en mayo del año pasado, cuando Christine se encontraba en su jardín y fue abordada por dos hombres que afirmaban ser empleados de Tucson Electric Power (TEP). Los hombres dijeron que estaban buscando a uno de sus vecinos, un hombre de Centroamérica que había vivido en los Estados Unidos por más de una década.
Christine había visto recientemente a trabajadores legítimos de TEP en el área, pero algo no le cuadró. Los hombres no traían uniformes oficiales, no presentaron identificación adecuada ni conducían un vehículo marcado de la compañía, detalles sospechosos según la propia empresa eléctrica. Además, el interés tan específico en su vecino levantó alertas. Antes de que los hombres se dirigieran a la propiedad del vecino, Christine notó lo que parecía ser una placa escondida debajo de la camisa de uno de ellos.
Christine les preguntó directamente si eran de ICE. No respondieron. Al darse cuenta del peligro que enfrentaba su vecino, actuó de inmediato para advertirle.
Finalmente, los hombres lograron entrar al patio del vecino después de que un familiar abriera el portón y les permitiera el acceso. Mientras observaba cómo se desarrollaba la situación, Christine grababa el encuentro y, al mismo tiempo, declaraba en voz alta los derechos que su vecino tenía en ese momento.
En el video compartido por Christine, se escucha su voz llamándole al vecino:
¡No abras la puerta! ¡No tienen orden judicial!
La intervención y el acompañamiento de Christine subrayan la urgencia del momento y cómo su conocimiento de los derechos de sus vecinos fue crucial en esa situación.
“Conoce Tus Derechos” en Tiempo Real
La información presentada no constituye asesoría legal. Consulte con un abogado si tiene preguntas específicas sobre su situación.
Si la policía o agentes de ICE se acercan a usted, hay pasos que puede tomar para reducir el riesgo:
- Mantenga la calma y no abra la puerta. Abrir la puerta no les da permiso para entrar, pero es más seguro hablar con ICE a través de la puerta cerrada.
- No corra, no resista ni obstruya al oficial, incluso si cree que están violando sus derechos.
- No mienta sobre su estatus ni presente documentos falsos. Usted tiene derecho a guardar silencio y no está obligado a hablar sobre su estatus migratorio o ciudadanía con la policía, agentes de inmigración u otros funcionarios. Todo lo que diga puede ser usado en su contra en la corte.
- Prepárese usted y a su familia en caso de un arresto. Memorice los números de teléfono de sus familiares y de su abogado. Tenga un plan de emergencia si tiene hijos o toma medicamentos.
Como ejercer sus derechos si la policía o ICE están en su casa:
- Pregunte si son agentes de inmigración y cuál es el motivo de su visita.
- Pida que le muestren una placa o identificación a través de la ventana o la mirilla.
- Pregunte si tienen una orden firmada por un juez. Si dicen que sí, pídales que la pasen por debajo de la puerta o que la muestren por la ventana para poder revisarla.
- No mienta ni entregue documentos falsos. No firme nada sin antes hablar con un abogado.
- No abra la puerta a menos que ICE le muestre una orden judicial de registro o arresto firmada por un juez, que nombre a una persona que viva en su domicilio y/o las áreas específicas que se van a registrar. Si no presentan una orden, puede mantener la puerta cerrada y decir: “No doy mi consentimiento para que entren.”
- Una orden administrativa —firmada por un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional y no por un juez— no es lo mismo que una orden judicial y no autoriza a ICE a entrar a espacios privados como su hogar, aunque intenten convencerlo de lo contrario.
- Si los agentes entran por la fuerza, no resista. Si desea ejercer sus derechos, diga claramente: “No doy mi consentimiento para su entrada ni para que registren este lugar. Estoy ejerciendo mi derecho a guardar silencio. Quiero hablar con un abogado.”
Como Ayudar como Testigo:
- Usted tiene derecho a informar a otras personas sobre sus derechos legales, incluso cuando ICE u otros agentes estén deteniéndolas. No debe interferir con el arresto.
- Tiene derecho a discutir, difundir y compartir información veraz obtenida legalmente sobre ICE en medios tradicionales, en línea y en redes sociales.
- Tiene derecho a grabar interacciones con ICE y otras agencias del orden usando su teléfono u otro dispositivo de grabación.
- Siga las instrucciones si los agentes le piden que se aleje, pero puede seguir grabando.
- Los agentes necesitan una orden para confiscar o revisar fotos o videos. No pueden borrar información ni exigir que alguien borre datos para devolver un dispositivo.
- Además de grabar audio y video, también puede anotar información clave:
- ¿Qué agencias están presentes?
- ¿Dónde ocurrió el incidente?
- ¿Cuántos agentes de ICE o de la Patrulla Fronteriza hay?
- ¿Qué estaban haciendo los agentes?
- ¿Cuánto tiempo han estado en el área?
- ¿Qué información relevante conoce sobre la persona detenida?
Rompiendo el Patron: Como el Silencio Permite el Abuso de Poder
Christine explica que el incidente, en el que ICE se hizo pasar por trabajadores de servicios públicos, demuestra por qué la confianza del público en las fuerzas del orden se ha deteriorado, especialmente cuando los funcionarios de inmigración actúan con tanta impunidad. Cree que situaciones como esta solo profundizan el miedo y la desconfianza, particularmente en comunidades que ya son blanco constante en todo el país.
Hace un llamado a mantenerse informados y alertas, señalando que estos encuentros pueden ocurrir sin previo aviso y requieren acción rápida y decidida. Aunque su comunidad le ha expresado un profundo agradecimiento por intervenir, Christine es realista: cree que estos incidentes continuarán mientras no exista una mayor rendición de cuentas para ICE y CBP.
Hasta el día de hoy, sigue vigilando su vecindario y hace un llamado a quienes tienen los medios y el privilegio de usar su voz. Enfatiza que el silencio y la falta de información solo permiten que el abuso de poder continúe. Le resulta profundamente doloroso ver cómo familias trabajadoras — que contribuyen a la economía local, pagan impuestos y solo buscan un futuro más seguro y estable para sus hijos — siguen siendo atacadas.
Su mensaje para otros arizonenses es sencillo y poderoso:
“Si ves algo, habla. No tengas miedo,” dijo Christine. “Defiéndanse. Protéjanse. Gracias por ser la voz de quienes no la tienen. Alza tu voz, porque sí se puede.”
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